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Saxon confirmó este viernes 24 de octubre la muerte de su exbaterista Nigel Durham, a los 61 años. La banda británica de heavy metal anunció la noticia en sus redes sociales con un mensaje breve y sentido, dirigido a la familia del músico: su esposa Lauretta, su hija Gemma y sus nietos.
“Nos entristece mucho la noticia del fallecimiento de un miembro de la familia Saxon, el antiguo baterista Nigel Durham. Enviamos todo nuestro cariño y nuestras condolencias a su esposa Lauretta, a su hija Gemma, a sus nietos y al resto de su familia”, escribió el grupo.
Hasta el momento no se ha dado a conocer la causa de su muerte. Lo que sí se sabe es que la noticia llega apenas unos meses después de un episodio que hoy se lee con especial tristeza: en abril de este año circuló en internet un falso reporte sobre su fallecimiento, y fue el propio Durham quien tuvo que salir a desmentirlo en Facebook el 14 de julio, con su humor habitual: “No sé cómo empezó esto, pero les puedo asegurar que sigo vivo y coleando”. Esta vez, lamentablemente, la noticia es real.
Cómo llegó a Saxon
La historia de Durham con Saxon empezó antes de Saxon. Cuando Steve Dawson todavía era bajista de la banda, lo vio tocar en un concierto en el Sheffield Polytechnic. Años después, cuando Dawson dejó el grupo y decidió armar una banda nueva junto al guitarrista y cantante Steve Johnson, lo llamó. Hicieron demos para EMI y dieron algunos shows, hasta que el proyecto se diluyó por diferencias entre los dos Steve.
Pero esas demos llegaron a oídos de Saxon. Cuando Nigel Glockler dejó la batería, Durham recibió la llamada para audicionar. Viajó a los Chapel Studios, donde la banda estaba escribiendo su próximo disco, pasó un fin de semana tocando material nuevo y clásicos del grupo, y al final Biff Byford lo sentó y le dijo que el puesto era suyo si lo quería. “Por supuesto que dije que sí. Estaba en la luna”, recordó Durham en una entrevista con Metalliville en 2015.
Su paso por Saxon duró de 1987 a 1988, un período corto en el calendario pero definitivo en la discografía: fue el baterista del álbum “Destiny”, publicado el 20 de junio de 1988.
“Destiny”: tres días de batería, tres meses en una mansión
El disco se grabó en Hookend Manor, en Berkshire, una mansión que había pertenecido a David Gilmour de Pink Floyd y que funcionaba como estudio. La banda estuvo allí cerca de tres meses, pero Durham terminó su parte en apenas tres días. “El resto del tiempo me la pasé en la piscina, jugando snooker y en el sauna. Muy rock and roll”, contó entre risas en esa misma entrevista.
“Destiny” fue el único disco de Saxon con la base rítmica formada por Durham en la batería y Paul Johnson en el bajo, junto a Byford, Graham Oliver y Paul Quinn en las guitarras. El álbum apostó por un sonido más comercial y radial, impulsado por EMI y por el productor Stephan Galfas, e incluyó la versión de “Ride Like The Wind” de Christopher Cross, que se convirtió en el sencillo principal y todavía suena en los shows de la banda, además de temas como “Where The Lightning Strikes”, “I Can’t Wait Anymore”, “Red Alert” y “For Whom The Bell Tolls”.
El propio Durham era honesto sobre ese disco: disfrutó grabarlo y filmar los videos, pero sentía que la búsqueda de un sonido comercial no era Saxon. “Ojalá hubieran dejado que Saxon fuera Saxon”, dijo. Y sin embargo, “Destiny” quedó como su huella permanente en una de las bandas fundadoras del heavy metal británico.

Los escenarios que nunca olvidó
De su época en Saxon, Durham guardaba dos recuerdos por encima de todos: tocar en el Sheffield City Hall, el escenario donde había visto a sus ídolos —Iron Maiden, Judas Priest, Saxon, Def Leppard—, y en el Hammersmith Odeon de Londres. Pero el concierto más grande de su vida con la banda fue un festival en el estadio de Benfica, en Lisboa, junto a Bryan Adams, ante 20.000 personas.
También recordaba con cariño un momento digno de “This Is Spinal Tap”: en el Glasgow Apollo, salió al baño justo antes de subir al escenario y, al volver, el tour manager había cerrado el camerino con él adentro. “La cinta de intro ya estaba sonando y todo”, contó.
Después de Saxon: Oliver/Dawson Saxon y Morpheus Rising
Durham nunca se alejó del todo de la órbita de Saxon. Cuando Pete Gill no quiso hacer muchos conciertos en vivo con Son of a Bitch, la banda que Dawson y Oliver armaron tras su salida, Dawson lo llamó para la batería. Ese proyecto terminó convirtiéndose en Oliver/Dawson Saxon, con el que Durham tocó de 2000 a 2010 —él mismo contaba unos quince años ligado al proyecto si se suma la etapa de Son of a Bitch—, girando por el Reino Unido, Europa y hasta Brasil, y tocando las canciones clásicas que Oliver y Dawson habían ayudado a escribir.
En 2013 se unió a Morpheus Rising, la banda británica de heavy metal y hard rock con la que grabó el álbum “Eximius Humanus” en 2014 y con la que siguió tocando hasta 2016. En la entrevista de 2015, Durham contaba que estaba por operarse de un disco en la parte alta de la columna que le presionaba los nervios y le impedía tocar: llevaba un año viendo a otros bateristas ocupar su lugar en Morpheus Rising y lo único que quería era volver a la batería. “Sin duda, tocar de nuevo”, respondió cuando le preguntaron qué era lo que más esperaba del futuro.

Un baterista de Sheffield que llegó a lo más alto
Durham se enamoró del rock a los 13 años, escuchando “Live & Dangerous” de Thin Lizzy en casa de un amigo, y llegó a la batería casi por accidente: un conocido tenía un kit en una habitación llena de instrumentos y le preguntó si quería probar algo. “Me resultó bastante fácil. Podía sacar ritmos enseguida”, recordó. Seis meses de insistirles a sus padres después, tenía su propia batería.
Ese chico de Sheffield terminó grabando un disco con Saxon, tocando en estadios y pasando tres lustros junto a los fundadores de la banda en Oliver/Dawson Saxon. Cuando le preguntaron, en 2015, de qué momento de su vida estaba más orgulloso, no dudó: “De todas las bandas de las que formé parte. De grabar todos los discos, de girar por el mundo. De todo, realmente”.
Escucha: “Ride Like The Wind”, de “Destiny”
El tema más recordado de la etapa de Durham en Saxon es la versión de “Ride Like The Wind”, el clásico de Christopher Cross que la banda convirtió en sencillo de “Destiny” y que todavía forma parte de su repertorio en vivo. Acá va la grabación original de 1988, con Durham en la batería:
Hoy, la familia Saxon lo despide como lo que fue: uno de los suyos. Descanse en paz, Nigel Durham.
WOX TV, woxtv.net



