Chuck Billy, de Testament, revela el asqueroso souvenir de KISS que guardó durante años

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Hay recuerdos que un fan guarda toda la vida, y hay recuerdos que un fan guarda aunque den un poco de asco. Chuck Billy, el vocalista de Testament, acaba de revelar cuál fue su tesoro más preciado durante años: una camisa manchada con la sangre que Gene Simmons le escupió encima en su primer concierto de KISS. Una prenda que, con el paso del tiempo, ya seca y deteriorada, se veía francamente asquerosa. Y, aun así, era lo único que atesoraba de aquella noche.

La confesión llegó en una entrevista con Loudwire, recogida por Rock Celebrities, a propósito de su memoir “Holding My Breath: The Two Testaments of Chuck Billy”, que sale el 10 de noviembre de 2026 por Permuted Press. El libro, coescrito con Dave Erickson, está estructurado como dos testamentos y recorre su ascenso en el thrash metal del Área de la Bahía junto con su batalla contra el cáncer. Lleva prólogo de Rob Halford, de Judas Priest, y epílogo de Randy Blythe, de Lamb of God. En medio de esa historia de vida, la conversación derivó hacia lo que KISS significó en sus años de formación, y hacia ese souvenir que ningún fan del metal olvidaría jamás.

Cuando le preguntaron cuál era su pieza favorita de memorabilia de KISS, Billy no dudó. Su primer show de la banda le dejó algo que ningún póster ni disco podía igualar: la marca física de haber estado ahí, en primera fila de la historia del espectáculo más salvaje del rock de los años setenta.

La camisa con la sangre de Gene Simmons

En su primer concierto de KISS, Gene Simmons le escupió sangre encima, y esa camisa manchada se convirtió en su coleccionable más querido. Billy lo contó con una honestidad total, sin maquillar lo desagradable del recuerdo:

“Mi primer show, conseguí que Gene Simmons me escupiera sangre encima, así que tenía una camisa con sangre de Gene Simmons. Eso era lo que guardaba como coleccionable. Y se veía asqueroso después de años de estar seca. Pero la guardé. Eso era lo único.”
— Chuck Billy, vocalista de Testament, a Loudwire

La historia tiene un giro que la hace todavía más humana. Billy explicó que ya no cree conservar la camisa: con el tiempo se la dio a uno de sus mejores amigos, precisamente porque ese amigo guarda todo. Es decir, el tesoro sobrevivió, pero cambió de guardián. El gesto dice mucho de cómo funcionan los recuerdos de juventud: uno los atesora durante años, hasta que entiende que estarán más seguros en otras manos.

Y es que la sangre era parte del ritual. KISS se hizo famoso en los años setenta por sus puestas en escena elaboradas, con maquillaje estilo kabuki, pirotecnia y sangre falsa como parte del show. Para un chico de 12 años en 1976, aquello no era un truco más: era la prueba de que el rock podía ser peligroso, teatral y gigantesco a la vez. La camisa manchada era la evidencia de que él había estado ahí cuando el Demonio escupió sangre a pocos metros.

Gene Simmons en vivo con KISS, con su maquillaje de Demonio y sangre en escena

“Yo también podría ser ese tipo”

Pero el souvenir es solo la mitad de la historia. Lo más importante de aquella noche fue lo que le mostró a Chuck Billy sobre sí mismo. Al ver a Gene Simmons dominando el escenario, el joven Billy se reconoció en él: otro tipo grande, con presencia, capaz de comandar un escenario entero. Por primera vez, vio que alguien con su físico podía ser ese frontman imponente que el rock necesitaba.

“Para mí, ese fue mi primer gran show en vivo, ver a Gene Simmons. Y yo me identifiqué con él porque era un tipo grande. Y pensé: ‘Vaya, hay otro tipo grande que simplemente domina el escenario y su presencia’. Así que eso realmente me dijo: ‘Está bien, yo también podría ser ese tipo de tipo’. Así que me identifiqué con eso. Y después simplemente amé la colección de canciones de KISS.”
— Chuck Billy, vocalista de Testament, a Loudwire

Esa identificación lo cambió todo. Décadas después, Chuck Billy es uno de los frontmen más respetados del thrash metal, con una presencia escénica que no necesita disfraces ni maquillaje: su voz, su físico y su entrega bastan para dominar el escenario. Pero el origen de esa seguridad está en aquella noche de 1976, mirando a Simmons y pensando que él también podía ser ese tipo de cantante.

El show en sí, además, era algo que el chico nunca había visto. Fuegos artificiales, fuego, sangre y todo el espectáculo junto lo dejaron marcado para siempre. Y la fiebre no se apagó al salir del concierto: de vuelta a casa, Billy y sus amigos abrían la puerta del garaje con raquetas de tenis, fingiendo ser KISS mientras imitaban sus discos. Era un juego, sí, pero también era el primer ensayo de una carrera.

“El show era como nada que hubiera visto antes en ese momento, con los fuegos artificiales y el fuego y la sangre y todo eso, ¿sabes? Así que eso fue lo que me atrapó. Y enseguida, creo que poco después, porque creo que era solo 1976, tenía 12 años cuando los vi. Todavía íbamos a casa en ese momento y yo abría la puerta del garaje con las raquetas de tenis fingiendo que éramos KISS, imitando sus discos, ¿sabes? Eso es lo que hacíamos entonces. Eso fue lo que lo empezó todo.”
— Chuck Billy, vocalista de Testament, a Loudwire

“Eso fue lo que lo empezó todo.” Pocas frases resumen mejor cómo nace un músico: no en una clase ni en un estudio, sino en un garaje, con una raqueta de tenis como guitarra y un disco de KISS sonando de fondo.

Chuck Billy en vivo con Testament

El memoir que lo cuenta todo

“Holding My Breath: The Two Testaments of Chuck Billy” promete ser mucho más que un anecdotario de rock. Su estructura en dos testamentos sugiere un relato en dos tiempos: el ascenso en la escena thrash del Área de la Bahía, una de las canteras más feroces del metal estadounidense, y la batalla contra el cáncer que puso a prueba todo lo demás. Que Rob Halford escriba el prólogo y Randy Blythe el epílogo no es casualidad: son dos voces que entienden, desde dentro, lo que significa sostener una carrera extrema durante décadas y seguir de pie.

La anécdota de KISS encaja perfecto en ese relato porque explica el punto de partida. Antes de Testament, antes de los escenarios grandes, hubo un chico de 12 años que vio a un gigante escupir sangre y entendió que él también podía dominar un escenario. Todo lo que vino después, de algún modo, es la respuesta a esa noche.

Testament sigue en plena actividad

Lejos de vivir solo de recuerdos, Testament sigue sumando capítulos. La banda lanzó su decimocuarto álbum de estudio, “Para Bellum”, el 10 de octubre de 2025 a través de Nuclear Blast. Fue el primer disco de estudio del grupo con el baterista Chris Dovas, una incorporación que marcó una nueva etapa para la banda.

Y en la primavera de 2026, Testament salió a la ruta con la gira estadounidense “Thrash of the Titans”, del 14 de marzo en Portland, Oregón, al 10 de abril en Berkeley, California, encabezando todas las fechas junto a otros dos nombres legendarios del thrash: Overkill y Destruction. Tres bandas históricas, una misma gira, y un público que sigue respondiendo con la misma furia de siempre.

Por eso la historia de la camisa tiene tanto peso: no es la nostalgia de un músico retirado, sino el recuerdo vivo de un frontman que sigue en activo, que sigue dominando escenarios y que todavía puede señalar el momento exacto en que todo empezó. Una noche de 1976, un Demonio escupiendo sangre, una camisa manchada y un chico de 12 años que volvió a casa, abrió la puerta del garaje y empezó a fingir que era KISS. Cincuenta años después, ya no finge: es Chuck Billy, y el escenario es suyo.

WOX TV, woxtv.net

Nota de la redacción: Todas las noticias publicadas en Wox Tv son rigurosamente investigadas, redactadas y publicadas en exclusiva por el equipo periodístico de WOX NEWS.

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