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Jack Osbourne habló por primera vez con calma sobre la decisión más difícil de su padre. En una entrevista reciente, el hijo menor de Ozzy Osbourne contó que el equipo médico del cantante le había recomendado no hacer el show de despedida de Black Sabbath y reveló por qué, aun así, no siente enojo hacia él por haber subido a ese escenario. Sus palabras, recogidas por Rock Celebrities, ponen el foco donde realmente importa: Ozzy eligió cómo quería irse.
La pregunta que le hicieron a Jack era directa y dolorosa: ¿estás enojado con tu padre por haber hecho un concierto que pudo costarle la vida? La respuesta fue igual de directa: no. Y la explicación que dio ayuda a entender no solo aquel show, sino el carácter de un hombre que pasó más de cinco décadas desafiando todos los pronósticos.
Los médicos le dijeron que no lo hiciera
Según contó Jack en la entrevista con el programa Great Company, los médicos que atendían a Ozzy antes del concierto fueron muy claros con él. El cantante arrastraba una lista larga de problemas de salud: complicaciones en el corazón, problemas en las arterias y un cuerpo agotado por años de tratamientos y operaciones. El esfuerzo físico que exigía un show de esa magnitud, decían, podía ser peligroso.
“Básicamente decían: tienes tantas cosas pasando. Te recomendamos no hacer esto por el gasto de energía”
— Jack Osbourne, en entrevista con Great Company
“Había algo con su corazón y tenía algo con las arterias. Sufrió un montón de percances médicos antes del show. Decían: energéticamente, esto no es bueno. Esto no es bueno. No tienes la energía para esto”
— Jack Osbourne, en entrevista con Great Company
Las advertencias no eran nuevas para la familia. Ozzy llevaba años conviviendo con el Parkinson, diagnosticado en febrero de 2019, y con las secuelas de la caída que sufrió ese mismo año, en la que se rompió la espalda. Para 2025, la enfermedad ya le impedía caminar. Cada aparición pública era una batalla en sí misma, y el show de despedida era, con diferencia, la más exigente de todas.

“Quería su propio camino”
Frente a las recomendaciones médicas, Ozzy respondió como solo él podía responder.
“Dijo: lo voy a hacer. Quería su propio camino”
— Ozzy Osbourne, según contó Jack Osbourne
No hubo discusión que lo hiciera cambiar de idea: el cantante quería despedirse en un escenario, frente a su público, en su ciudad, con su banda. Y eso hizo.
La frase que resume el sentimiento de Jack es también la más humana de toda la entrevista:
“No estoy enojado por eso. Creo que todos quieren tener al menos algo que decir sobre cómo se van. Obviamente estoy profundamente desconsolado de que se haya ido, pero también se fue como él quería”
— Jack Osbourne, en entrevista con Great Company

No es una frase de consuelo fácil. Es la aceptación de un hijo que vio a su padre tomar una decisión consciente, sabiendo los riesgos, y que hoy elige recordarla como un acto de voluntad y no como una imprudencia. Ozzy no fue obligado a cantar ni engañado sobre su estado: sabía lo que le decían los médicos y decidió igual.
El show del 5 de julio y los 17 días
El concierto del 5 de julio de 2025 en el Villa Park de Birmingham fue anunciado como la despedida definitiva de Ozzy y de Black Sabbath. Ante unas 45.000 personas, el cantante interpretó cuatro canciones de Black Sabbath y cinco de su carrera solista, sentado en un trono con forma de murciélago, con la banda original reunida por primera vez desde 2005. El evento, organizado por su esposa Sharon Osbourne y el guitarrista Tom Morello, donó todas sus ganancias a la fundación Cure Parkinson’s, al Birmingham Children’s Hospital y al Acorns Children’s Hospice.
Diecisiete días después, el 22 de julio de 2025, Ozzy murió a los 76 años. Según su certificado de defunción, la causa fue un infarto, con el Parkinson y la enfermedad coronaria como factores contribuyentes. La cercanía entre el show y la muerte es lo que hace tan punzante la pregunta que le hicieron a Jack, y también lo que hace tan valiosa su respuesta: su padre no murió por un capricho, murió después de hacer exactamente lo que quería hacer.

Años de batallas de salud
Para entender la decisión de Ozzy hay que recordar todo lo que su cuerpo había aguantado. El diagnóstico de Parkinson llegó en febrero de 2019, y ese mismo año una caída en su casa le fracturó la espalda y lo obligó a varias operaciones. Los años siguientes fueron un ir y venir de quirófanos, rehabilitaciones y cancelaciones de giras, mientras los fans se preguntaban si alguna vez volverían a verlo en un escenario.
Jack, el menor de los hijos de Ozzy y Sharon, se convirtió con los años en una de las voces más serenas de la familia a la hora de hablar de su padre. No hace mucho también contó la verdad sobre el papel de Ozzy en Black Sabbath: que las letras eran de Geezer Butler y que lo suyo eran las melodías. Ahora, con esta entrevista, vuelve a poner las cosas en su lugar: su padre no fue una víctima de las circunstancias, fue el autor de su despedida.
La historia de Ozzy Osbourne no se cierra con un parte médico, sino con una imagen: un hombre de 76 años, enfermo, sentado en un trono en el estadio de su equipo favorito, cantando por última vez para 45.000 personas que lo adoraban. Los médicos dijeron que no debía hacerlo. Él dijo que lo iba a hacer. Y su hijo, en lugar de enojo, siente algo mucho más difícil y mucho más grande: respeto por la decisión de un padre que se fue como quiso irse.
WOX TV, woxtv.net



