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Matt Heafy, cantante y guitarrista de Trivium, abrió el baúl de los recuerdos más duros de su carrera y relató con crudeza el bullying que la banda sufrió de parte de bandas más grandes —sus propias bandas favoritas— cuando intentaban abrirse camino en la escena del metal. Lo hizo en el podcast de Nik Nocturnal, donde describió un período entre 2005 y 2006 marcado por la hostilidad: escupidas durante shows enteros, botellazos, amenazas de muerte y el desprecio de quienes debían haber sido sus colegas.
Lejos de victimizarse, Heafy usó esas historias para marcar un contraste con el presente: hoy, dice, hay mucho menos gatekeeping en el metal. Pero lo que vivieron entonces, asegura, “podría llenar libros”.
Ozzfest 2005: 30.000 dólares y el “no” a Iron Maiden
El episodio más recordado ocurrió en el Ozzfest 2005, el festival itinerante de Ozzy Osbourne donde Trivium compró su lugar en el cartel pagando 30.000 dólares. Una vez adentro, el staff del festival les hizo una propuesta: que le lanzaran huevos a Iron Maiden.
La banda se negó. Y no solo eso: redoblaron su homenaje a las leyendas británicas tocando “The Trooper” todos los días del festival, con banderas de Maiden colgadas en sus gabinetes y remeras de la banda sobre el escenario. La respuesta del staff, según Heafy, fue el hostigamiento directo: les tiraban los carritos de golf encima y les disparaban tierra en la cara. Durante aquella gira, el bajista Paolo Gregoletto estuvo a punto de ser arrestado en uno de los shows.

Botellas con orina, escupidas y amenazas de muerte
El ambiente hostil no se limitó al staff. Heafy contó que fueron escupidos durante shows enteros, que les tiraban botellas mientras tocaban y que recibieron amenazas de muerte. Y relató una anécdota que resume el nivel de agresión de aquellos años: Brent Hinds, guitarrista de Mastodon, les arrojó botellas de cerveza llenas de orina durante el Ozzfest.
La historia, sin embargo, tuvo un cierre inesperado años después. Durante una gira en la que Trivium compartía cartel como co-cabezas junto a Slayer —con Mastodon y Amon Amarth también en el bill—, Hinds se acercó a Heafy en el camerino y le dijo que Trivium se había ganado su lugar con los años y que los respetaba. El bullying había terminado; el respeto se había ganado a fuerza de aguante.
Manchester: la noche que se ganaron al público
Uno de los recuerdos más vívidos de Heafy es un show en Manchester durante aquella gira como co-cabezas junto a Slayer, con la formación original de la banda de Kerry King y Tom Araya. Al salir al escenario, la división era total: mitad del público los ovacionaba, mitad los abucheaba.
“Salimos ahí… mitad de la gente alentando, mitad abucheando. Les dije a los que nos amaban que hicieran ruido, y a los que nos odiaban, que hicieran ruido más fuerte. Me reí: ‘Hasta logré que hicieran ruido por nosotros’. Y para el final del show nos habíamos ganado a todos, quizás al 95%. Fue una batalla por nuestras vidas”.
2006: el técnico de sonido que los abandonó
La gira de 2006 junto a Lamb of God, Machine Head y Gojira sumó otro capítulo: en medio del tour, su propio técnico de sonido los abandonó, dejándolos a la deriva en plena ruta. Era la confirmación de que la hostilidad no venía solo del público o de otras bandas, sino de todos los flancos de la industria.

“Ascendancy” y el mote de “los próximos Metallica”
Todo esto ocurría mientras Trivium despegaba con “Ascendancy”, su segundo álbum, publicado el 15 de marzo de 2005 a través de Roadrunner Records. El disco era técnicamente endiablado —el propio Heafy lo describe como un álbum difícil de tocar— y la banda lo usó como prueba de legitimidad ante una escena escéptica.
Pero el éxito trajo resentimiento: la prensa británica los cubrió durante casi un año y empezaron a circular las comparaciones con Metallica, algo que muchas bandas establecidas tomaron como una afrenta. De golpe, Trivium era “la banda que iba a ser la próxima Metallica sin haberse ganado el lugar”, y el bullying se volvió sistemático: de sus bandas favoritas y de los fans de esas bandas.
Del bullying al respeto
Con el tiempo, la escena cambió y Trivium se consolidó como una de las bandas más trabajadoras del metal moderno, con una década y media de giras y discos que los pusieron definitivamente del otro lado de la historia. Las canciones de “Ascendancy” que entonces les valieron el mote despectivo —”Pull Harder on the Strings of Your Martyr”, “Dying in Your Arms”— se convirtieron con los años en clásicos infaltables de sus shows, cantados por las mismas multitudes que alguna vez los abuchearon. El propio Heafy lo resume con una mirada generosa hacia las nuevas generaciones:
“Podría escribir libros y libros sobre eso, y no es que quiera que la gente pase por lo mismo ahora. Hoy hay menos gatekeeping de ese tipo”.
Heafy, que el año pasado reveló que había abandonado Trivium en silencio antes de que su esposa lo convenciera de volver, sigue al frente de la banda con la misma intensidad de aquellos años imposibles. La diferencia es que ahora nadie les tira nada desde el público: se lo ganaron.
WOX TV, woxtv.net



