Sammy Hagar quiere hacer las paces con Alex Van Halen

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Sammy Hagar acaba de cumplir 79 años, y en lugar de mirar hacia atrás con rencor, eligió mirar hacia adelante con el corazón abierto. En una entrevista con Billboard, el cantante extendió públicamente una rama de olivo a Alex Van Halen, el baterista con el que compartió escenario, estudio y algunos de los momentos más grandes del rock estadounidense. Su mensaje fue simple, directo y sin condiciones: quiere la paz. Y si esa paz llega a convertirse en amistad —y la amistad, algún día, en música— tanto mejor.

La noticia llegó a través de Blabbermouth, que recogió las declaraciones del vocalista. Hagar no habló desde el enojo ni desde la defensiva. Habló desde un lugar distinto: el de un hombre que ya vivió lo suficiente como para saber qué vale la pena cargar y qué es mejor soltar. Y lo que quiere soltar, de una vez, es esta pelea.

“I would love to bury the hatchet with Alex” — “Me encantaría enterrar el hacha con Alex”.

Con esa frase, Hagar puso sobre la mesa lo que millones de fans de Van Halen llevan años deseando en silencio: que los dos sobrevivientes de una de las historias más grandes del rock vuelvan a hablarse. No se trata de un disco, ni de una gira, ni de un negocio. Se trata de dos hombres que hicieron historia juntos y que, después de demasiado tiempo, podrían volver a ser amigos.

Una rama de olivo sin condiciones

Lo más llamativo del gesto de Hagar es que no viene con letra chica. No pidió disculpas a cambio de nada, no puso condiciones, no exigió que el otro dé el primer paso. Dijo que está dispuesto a olvidar todo, absolutamente todo, y a tender la mano. Su deseo, explicó, es que las dos eras de Van Halen —la de David Lee Roth y la suya— se unan como, en su opinión, siempre debieron estarlo.

Para ilustrar lo que siente, Hagar volvió a una canción de su pasado: “Crack In The World”, de 1977. Según contó, ese tema anticipó hace casi cincuenta años la grieta que después se abriría entre los bandos de fans, entre eras, entre hermanos de banda. La división, dijo, es la herida. Y su respuesta tiene nombre: “Unification over separation”, unificación sobre separación.

No es una frase de marketing. Es una filosofía que Hagar repite como un sueño personal: unir en lugar de separar. Unir a la gente, unir a los fans, unir a una banda que el público siempre sintió como una sola familia, aunque la historia la haya contado en capítulos separados. En un mundo —y en un rock— donde cada vez parece más fácil elegir un bando y pelear desde ahí, el cantante propone exactamente lo contrario.

Van Halen con Sammy Hagar en vivo: Michael Anthony, Sammy Hagar y Eddie Van Halen

De dónde viene el distanciamiento

Para entender el peso de este gesto hay que recordar de dónde vienen las cosas. A principios de este año, Alex Van Halen, de 73 años, habló con el periodista brasileño Marcelo Vieira, quien tradujo al portugués el libro del baterista, “Brothers”. La conversación se publicó en la edición 293 de la revista brasileña Roadie Crew, y en ella le preguntaron por los libros escritos sobre Van Halen.

Sobre el libro de Roth, “Crazy From The Heat” (1997), Alex se mostró elogioso. Pero cuando la charla llegó al libro de Hagar, “Red: My Uncensored Life In Rock” (2011), el baterista dijo que no le interesaba leerlo y se refirió a Sammy con un insulto: lo llamó un completo idiota.

La frase dolió, y dolió en público. No era una diferencia artística ni un desacuerdo sobre repertorio: era un golpe personal entre dos hombres que alguna vez fueron compañeros de ruta. Hagar, fiel a su estilo frontal, respondió en su momento con humor y con firmeza, pero nunca cerró la puerta. Y ahora, meses después, vuelve a abrirla él mismo, desde el lugar más generoso posible.

El trasfondo del enojo, según contó el propio Hagar en una entrevista con Rolling Stone en abril de 2025, viene de lejos. Alex no le hablaba desde hacía 25 años, y en “Brothers” ni siquiera lo menciona por nombre. El libro del baterista termina en 1984: su relato se detiene antes de la era de Hagar y también antes de la etapa con Gary Cherone. Para Alex, según ha dejado entender, el espíritu de la banda terminó en 1984.

Las heridas que nunca se cerraron

Con los años, Hagar ha intentado entender qué pasó entre ellos, y ha mencionado algunas posibles razones. Una es el negocio de Cabo Wabo: los hermanos Van Halen fueron socios en los inicios del emprendimiento, lo abandonaron cuando perdía dinero, y Hagar lo convirtió después en un negocio de cientos de millones de dólares. Otra es el libro “Red”, publicado en 2011, donde el cantante describió el lado oscuro de Eddie Van Halen durante la gira de 2004. Hagar también cree que a Alex le molesta ver que él y Michael Anthony sigan saliendo a tocar las canciones de Van Halen mientras el baterista no puede o no quiere hacerlo.

En 2021, Hagar pidió perdón por algunos pasajes de aquel libro y dijo que, si lo escribiera hoy, solo pondría lo bueno de Eddie. Fue un paso de humildad que muchos reconocieron. Pero el vínculo con Alex siguió sin recomponerse.

La distancia quedó en evidencia cuando Hagar, Anthony, Joe Satriani y Kenny Aronoff salieron de gira con “The Best Of All Worlds”, celebrando el catálogo de Van Halen. Alex se negó a participar. Su respuesta fue tajante: no le interesaba, porque sentía que no se le estaba haciendo justicia a la banda.

Alex Van Halen detrás de su batería

Lo que construyeron juntos

Y sin embargo, lo que Hagar y Alex construyeron juntos es imposible de borrar. Hagar reemplazó a David Lee Roth en Van Halen en 1985, y lo que vino después fue una de las segundas etapas más exitosas en la historia del rock: cuatro álbumes de estudio, los cuatro número uno en Estados Unidos —“5150”, “OU812”, “For Unlawful Carnal Knowledge” y “Balance”— y una década de estadios llenos, himnos de radio y una química en vivo que los fans todavía recuerdan como si fuera ayer.

Sammy, Eddie, Alex y Michael tocaron juntos por última vez en la gira de verano de 2004 por Estados Unidos. Fue una gira complicada, marcada por tensiones, y el final no fue el que nadie hubiera querido. Pero la música que dejaron —esa mezcla de virtuosismo, melodía y alegría que definió a la era Hagar— sigue sonando en las radios, en los bares, en las giras de Hagar y en la memoria de toda una generación.

Por eso el gesto de hoy importa tanto. Porque no se trata de reescribir la historia, sino de honrarla. Las dos eras de Van Halen no compiten: se completan. Una banda puede tener dos voces, dos épocas, dos energías distintas, y seguir siendo la misma banda en el corazón de su gente. Eso es, en el fondo, lo que Hagar está diciendo.

El precedente: la paz con Eddie

Hay un capítulo de esta historia que le da todavía más fuerza al gesto de Hagar. El cantante hizo las paces con Eddie Van Halen meses antes de la muerte del guitarrista, en octubre de 2020. Después de años de distancia, los dos volvieron a hablarse, a quererse, a cerrar el círculo. Fue una reconciliación a tiempo, y Hagar la ha recordado desde entonces como una de las cosas más importantes de su vida.

Esa experiencia explica, en parte, por qué ahora insiste con Alex. Sabe lo que significa llegar tarde. Sabe lo que se siente perder a un hermano de banda sin haber dicho todo lo que había que decir. Y no quiere que la historia se repita con el otro hermano. El tiempo, que a los 79 años se mide de otra manera, es justamente lo que vuelve urgente este llamado: la paz no puede esperar.

Por qué esta vez puede ser distinto

Nadie sabe cómo responderá Alex Van Halen. El baterista es un hombre reservado, que ha elegido el silencio en los últimos años y que guarda el duelo por su hermano con una intimidad feroz. Nadie puede hablar por él, y nadie debería presionarlo. La reconciliación, si llega, tendrá que llegar a su ritmo y en sus términos.

Pero algo cambió con estas declaraciones: la pelota quedó del lado de la paz. Hagar no devolvió el golpe. No avivó la pelea. No usó la entrevista para ajustar cuentas. Hizo lo más difícil: ofreció perdón sin que se lo pidieran, y amistad sin garantías. Ese es el gesto de alguien que ya no pelea por tener razón, sino por estar en paz.

Y hay algo más. Al cumplir 79 años, rodeado de música, de amigos y de una carrera que sigue viva, Hagar parece haber encontrado una claridad que solo dan los años: lo que queda no es la polémica, sino la gente. No son los titulares, sino las canciones. No son los bandos, sino la unión. “Unification over separation” no es solo una frase para esta pelea: es su deseo para el mundo entero.

Los fans, mientras tanto, ya hicieron su parte. En cada show de Hagar, en cada comentario, en cada video compartido, el mensaje es el mismo: que estos dos hombres vuelvan a abrazarse. Que la historia de Van Halen, una de las más grandes jamás contadas en el rock, tenga un capítulo final escrito con cariño y no con rencor. Que el legado de Eddie —que amó a su hermano y quiso a Sammy como a un hermano más— se honre con la unidad que él mismo hubiera querido ver.

Por ahora, lo que tenemos es la mano extendida de Sammy Hagar. Una mano abierta, sin condiciones, ofrecida en público y con el corazón en la mano. La historia dirá si Alex la toma. Pero pase lo que pase, el gesto ya quedó: a los 79 años, el Red Rocker eligió la paz. Y eso, en el rock y en la vida, es lo más grande que se puede hacer.

WOX TV, woxtv.net

Nota de la redacción: Todas las noticias publicadas en Wox Tv son rigurosamente investigadas, redactadas y publicadas en exclusiva por el equipo periodístico de WOX NEWS.

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