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Hay heridas que ni el tiempo ni la fama logran cerrar. Robert Plant, la voz inmortal de Led Zeppelin, lo sabe mejor que nadie: casi cincuenta años después de la muerte de su hijo Karac, el cantante volvió a hablar del tema en una entrevista con el diario británico The Times, y lo hizo con una honestidad poco común en él.
Plant, que a sus 78 años sigue siendo una de las figuras más respetadas del rock, contó cómo aquella tragedia cambió para siempre su relación con la banda que lo había convertido en leyenda. Sus palabras, serenas y sin dramatismo, revelan a un hombre que aprendió a convivir con el dolor sin dejar de nombrarlo.
“No necesitaba al grupo después de perder a mi niño”
En la conversación con The Times, Plant repasó los primeros años de Led Zeppelin y las circunstancias que marcaron la historia del grupo, incluidas la tragedia personal y las exigencias de la vida en gira. Fue entonces cuando pronunció una de las frases más directas que se le recuerdan sobre el tema:
“Bueno, no había un mapa ni instrucciones para Led Zeppelin, y simplemente seguimos adelante. Pero yo no necesitaba al grupo después de perder a mi niño.”
El cantante explicó además cómo el estilo de vida de las giras lo fue desgastando en los momentos más difíciles. “Estos romances musicales son geniales cuando todo va genial. Cuando las cosas se tuercen, ¿quién quiere quedarse horas y horas entre bambalinas con gente con la que estás atrapado desde 1968? No estás jugando a las cartas, no vas al cine, solo estás esperando. Yo siempre estaba buscando la manera de escapar.”
Plant también se refirió al papel de John Bonham, el baterista de la banda, en la disolución final del grupo: “John era un tipo sensible, de gran corazón, al que lo superó el aburrimiento del monolito en movimiento. Estaba dividido entre extrañar a su familia y ser el baterista con más clase de cualquier banda de rock. No podía dejarlo atrás.”
El 26 de julio de 1977
Karac Pendragon Plant tenía apenas 5 años cuando murió, el 26 de julio de 1977, a causa de un virus estomacal. Robert estaba de gira con Led Zeppelin por Estados Unidos cuando su hijo enfermó, y corrió de regreso a Inglaterra para estar junto a Karac y a su entonces esposa, Maureen.
La gira norteamericana de 1977, que sería la undécima y última de la banda por ese continente, se interrumpió como consecuencia de la tragedia. De un día para el otro, la máquina más grande del rock se detuvo.
Tras la muerte de Karac, Plant recibió el apoyo incondicional de Bonham, pero la cobertura de la prensa hizo la tragedia aún más difícil de sobrellevar. En medio de la confusión, el cantante llegó a postularse para un puesto en un colegio de formación Rudolph Steiner en Sussex, mientras reevaluaba sus prioridades. La música había dejado de tener sentido para él, y consideró seriamente abandonar la industria por completo.
Fue la amistad con Bonham y el aliento del guitarrista Jimmy Page lo que lo reconectó con su trabajo en la banda. Sin esos dos pilares, es posible que la historia de Led Zeppelin hubiera terminado tres años antes.

“All My Love”: la canción que nació del duelo
El dolor encontró su cauce en la música. Plant escribió “All My Love” en honor a su hijo fallecido, y la canción apareció en el álbum In Through the Out Door de 1979, el último disco de estudio de Led Zeppelin. Es una de las piezas más emotivas del catálogo de la banda, con el teclado de John Paul Jones llevando una melodía que parece un susurro.
La pérdida también inspiró otras composiciones a lo largo de los años: “Blue Train”, de la colaboración entre Page y Plant en Walking Into Clarksdale (1998), y “I Believe”, del disco solista de Plant Fate of Nations (1993). Cada una, a su manera, es una carta que nunca se envió.
El 25 de septiembre de 1980, John Bonham murió, y el 4 de diciembre de ese mismo año Led Zeppelin tomó la difícil decisión de separarse. Para Plant, fue el cierre de un capítulo que la muerte de Karac ya había empezado a escribir tres años antes.

Una herida que nunca cerró del todo
Lo notable de estas declaraciones no es solo lo que Plant dice, sino lo poco que suele decirlo. A lo largo de décadas de entrevistas, el cantante ha protegido celosamente su vida privada, y sus referencias a Karac han sido siempre escasas y medidas. Que hoy, a los 78 años, elija volver sobre ese dolor con tanta claridad habla de un hombre en paz con su historia, pero no indiferente a ella.
En los últimos años, Plant ha hablado con frecuencia de su decisión de no intentar mantener vivo a Led Zeppelin, de su necesidad de seguir mirando hacia adelante con sus proyectos de americana y folk junto a Alison Krauss y su banda Saving Grace. Pero cada tanto, el pasado asoma, y cuando lo hace, es para recordar lo esencial: detrás del mito del dios dorado del rock hay un padre que perdió a su hijo y aprendió a seguir cantando de todos modos.
Porque las leyendas no se miden solo por lo que lograron en un escenario, sino por cómo se levantaron cuando todo se derrumbó. Y Robert Plant, que lo perdió casi todo en el verano de 1977, sigue aquí, contando su historia con la voz intacta.
WOX TV, woxtv.net



