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El guitarrista y fundador de Black Sabbath, Tony Iommi, abrió su corazón en una entrevista con el diario británico The Telegraph y confesó que la muerte de su amigo de toda la vida, Ozzy Osbourne, lo obligó a mirar de frente su propia mortalidad. A los 78 años, el legendario músico se hace la pregunta que nadie quiere hacerse: ¿cuánto tiempo le queda?
Las declaraciones, recogidas esta semana por Metal Injection, muestran a un Iommi reflexivo y vulnerable, muy distinto del titán del riff que inventó el heavy metal con sus manos. Desde la muerte de Ozzy, ocurrida el 22 de julio de 2025, el guitarrista no deja de pensar en la única certeza que todos compartimos.
“Tengo 78, ¿cuánto más me queda?”
Con la honestidad brutal que lo caracteriza, Iommi describió así lo que siente cuando mira a su alrededor y ve partir a sus contemporáneos. Contó además que no es el único: esas conversaciones sobre la muerte las tiene también con su amigo Brian May, el guitarrista de Queen.
“He tenido amigos que se han ido ya, y piensas: ‘Caramba, espera, tengo 78, ¿cuánto más me queda?’. Brian May y yo tenemos esta conversación. Él es más pesimista que yo. Maldita sea.”
La frase, dicha con ese humor negro tan británico, esconde un duelo profundo. Porque Ozzy no era un compañero de banda más: era su amigo de la infancia, el chico de Aston, Birmingham, con el que soñó en grande cuando ninguno de los dos tenía nada.
Sesenta años de una amistad inquebrantable
Tony Iommi y Ozzy Osbourne se conocieron siendo niños en los barrios obreros de Birmingham. A fines de los años sesenta fundaron Black Sabbath junto al bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward, y con esos riffs oscuros y pesados —nacidos de las manos accidentadas de Iommi— inventaron sin saberlo el heavy metal. A través de proyectos paralelos, problemas de salud y todos los golpes que la vida reparte, su vínculo se mantuvo inquebrantable durante más de seis décadas.
“Fue parte de mi vida durante 60 años. Lo extraño.”
Ozzy murió a los 76 años tras años de lucha contra el Parkinson, múltiples cirugías y un deterioro físico que se aceleró en sus últimos tiempos. La causa reportada fue un paro cardíaco. Para Iommi, la ausencia es imposible de llenar: sesenta años no se reemplazan con nada.

“Back to the Beginning”: un adiós que dolió
El concierto de despedida “Back to the Beginning”, celebrado el 5 de julio de 2025 en Villa Park, Birmingham, fue para Iommi uno de los días más difíciles de asimilar. Era la primera vez en tres años que veía a Ozzy, y el estado de su deterioro sorprendió a todos: músicos, técnicos y público.
“Todos quedamos en shock porque tuvieron que ayudarlo a entrar, cargarlo y sentarlo. Charlamos y nos reímos, pero era triste verlo así.”
Aun en medio del dolor, Iommi encontró espacio para una broma muy suya sobre su viejo amigo, al que describió como alguien que mentalmente siempre fue un poco excéntrico: “Él nunca estuvo del todo ahí”, dijo entre risas, dejando claro que el deterioro de Ozzy fue físico, no mental. El Príncipe de las Tinieblas seguía siendo él mismo por dentro.
Pero la imagen que más lo marcó fue la del escenario: acostumbrado durante décadas a ver a Ozzy correr de un lado a otro, haciendo caras y riéndose, de pronto se encontró tocando frente al respaldo de una silla. Bill Ward, además, le pidió que se quedara cerca de él durante el show porque no estaba seguro de algunas cosas.
“Es como si no estuviera ahí. Estaba tan acostumbrado, a lo largo de los años, a verlo correr de aquí para allá, haciendo caras y riéndose. De pronto, ahí estoy yo, tocando para el respaldo de una silla. Pero lo superamos y Ozzy quedó contento después. Me alegra haberlo hecho.”
Iommi también reveló que le advirtió a Ozzy que no hiciera dos sets esa noche —uno en solitario y otro con Sabbath—, por temor a que el esfuerzo lo dejara fuera de combate. Pero Ozzy quiso hacerlo, o Sharon quiso que lo hiciera, y lo hizo igual.
“Sabía que iba a ser la última vez que tocábamos en vivo en Sabbath, sí. Pero no sabía que Oz se iba a ir tan rápido.”
La última vez que hablaron fue el 21 de julio, un día antes de la muerte de Ozzy. El cantante le dijo que estaba “absolutamente destrozado” y muy cansado. Diecisiete días después de aquel concierto histórico, el mundo del rock perdía a una de sus voces eternas.
Como contó Loaded Radio, Sharon Osbourne reveló a Rolling Stone que seis médicos habían desaconsejado el concierto y advirtieron que podía matarlo. La respuesta de Ozzy fue tajante: “No es una opción. Es lo que quiero”. Sharon lo resumió con una frase que ya es historia: “Se fue como un vikingo”.

La película que le cuesta ver
Aquel último concierto se convirtió en una película que llegará a los cines el 28 de octubre. Iommi admitió que apenas pudo ver el material: lo vio solo dos veces, porque cada imagen le devuelve la ausencia de su amigo.
“He visto el material y es emotivo. Lo he visto solo dos veces. Me cuesta verlo, para ser honesto, por nuestra relación.”
“Ha sido una montaña rusa para mí, arriba y abajo”, reconoció el guitarrista. “Me he mantenido ocupado, la verdad”. Y vaya si lo ha hecho.
La vida sigue: honor real y disco nuevo
En las últimas semanas, Iommi recibió uno de los honores más importantes de su carrera: fue nombrado Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) por la Princesa Real en una ceremonia en el Castillo de Windsor, por sus servicios a la música y la caridad. “Es muy especial para mí, porque es de nuestro propio país, de Inglaterra”, dijo. Y agregó, conmovido, que Ozzy “se habría alegrado”. La banda también recibió la Libertad de Birmingham, el máximo honor de su ciudad natal.
Además, el guitarrista se prepara para lanzar el 23 de octubre su quinto disco solista, From the Dark, a través de BMG, con una banda que incluye al cantante noruego Jorn Lande y al baterista Karl Brazil, conocido por su trabajo con Robbie Williams.
“No estamos tratando de probar nada: es un gran disco, rockea. La gente nos tenía miedo.”
Dos amigos de la infancia de Aston que inventaron el heavy metal con unas guitarras baratas y una oscuridad que nadie había imaginado. Uno se fue como un vikingo, sobre el escenario de su ciudad, frente a su gente. El otro, a los 78, sigue tocando, sigue creando y sigue preguntándose, con honestidad desarmante, cuánto tiempo le queda. La respuesta no la tiene nadie. Pero mientras tanto, el riff sigue sonando.
WOX TV, woxtv.net



