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El viernes 9 de octubre de 2026, Judas Priest compartió en sus redes sociales un mensaje personal de Ian Hill que cayó como un mazazo entre los metaleros de todo el mundo: el bajista fundador de la banda, de 75 años, anunció su retiro de los escenarios tras 56 años ininterrumpidos sosteniendo el pulso grave de los dioses del metal. El motivo es una artritis avanzada que, según sus propias palabras, le impide garantizar que pueda completar un concierto entero.
Hill lo dijo con la sencillez de quien nunca necesitó adornos: “Durante mucho tiempo, cuando me preguntaban ‘¿cuánto tiempo más puedes seguir?’, siempre respondía: ‘hasta que mi actuación se resienta’… Odio decirlo, pero ese momento ha llegado”. Con esa frase se cierra el capítulo en vivo de una carrera que empezó en 1970 en Birmingham y que lo convirtió en el único músico presente en los 19 álbumes de estudio de la banda.
“No tuve opción”: Hill rompe el silencio
Si el comunicado del 9 de octubre fue sobrio y emotivo, la entrevista que Ian Hill concedió el 13 de octubre al periodista Vladyslav Stadnyk, conocido como Metal Pilgrim, puso los detalles sobre la mesa con una honestidad brutal. “No tuve opción, de verdad, más que dejarlo”, reconoció el bajista, explicando que el problema está en el hombro y en el pulgar, donde la artritis le formó un bulto importante: “llevo luchando con esto un par de giras, y no se va, desgraciadamente, es una de esas cosas que solo empeoran con el tiempo. Casi me retiré al final de la gira anterior”.
La historia de cómo se precipitó todo parece sacada de una gira maldita. Iron Maiden les propuso una gira de cuatro semanas por Estados Unidos, que Hill aceptó de buena gana. La banda se retiró, pero ya estaba comprometido el festival Bloodstock en Inglaterra, y como no se puede armar toda la maquinaria para un solo show, se fueron sumando fechas por Europa. Nueve semanas después, la agenda se había convertido en una trituradora: seis conciertos en ocho días, sin tiempo para que el hombro se recuperara entre show y show. “La artritis no mejora”, sentenció. “O te cambian las articulaciones, o es una de esas cosas de viejo que te pasan cuando llegas a cierta edad”.

Años luchando en silencio contra la artritis
Lo que pocos sabían es que el bajista llevaba años peleando contra lo que él mismo llamó “la maldita artritis”. En su comunicado describió un cuadro severo: la enfermedad está en estado avanzado en el hombro izquierdo y en la mano derecha, establecida en el hombro derecho y presente en ambas rodillas. La combatió con pastillas para el dolor, geles y, últimamente, inyecciones de cortisona en el hombro y la mano.
“Llevo algunos años luchando contra la aparición de la maldita artritis, que ahora está en estado avanzado en mi hombro izquierdo y mi mano derecha, establecida en mi hombro derecho y presente en ambas rodillas. Lo he combatido con pastillas para el dolor, geles y recientemente con inyecciones de cortisona en el hombro y la mano.”
Pese a todo, Hill logró grabar las líneas de bajo del próximo álbum de estudio de Judas Priest, el sucesor de Invincible Shield (2024). Pero la gira europea reciente lo puso contra las cuerdas: había dudas serias sobre si podría completarla sin un incidente, y esas dudas resultaron proféticas.
Bruselas, 18 de septiembre: la noche en que el tendón dijo basta
El Vorst Nationaal de Bruselas, el 18 de septiembre de 2026, pasó a la historia como el último concierto de Ian Hill con Judas Priest, aunque nadie en la sala lo sabía. Justo antes de los bises, el bajista sintió un chasquido en el hombro izquierdo seguido de un dolor agudo y desgarrador: el tendón se había roto. Para terminar el show tuvo que apoyar el codo en el estómago y tirar del bajo hacia atrás para poder alcanzar la parte baja del mástil. “No podía moverlo para nada. Del codo hacia abajo todo funcionaba perfecto, pero el hombro no respondía”, contó.
Tres días después, el 21 de septiembre en el Eventim Apollo de Londres, Hill se perdió el primer concierto desde que se unió a la banda en 1970. En su lugar subió al escenario Davey Rimmer, bajista de Uriah Heep, quien había aprendido el repertorio en apenas dos días en casa de Andy Sneap en Derbyshire, con Hill escuchando desde la cocina. “Hizo un trabajo increíble, increíble”, reconoció el fundador. Londres fue también el último show de la banda en 2026.

Davey Rimmer, el sucesor que ya se ganó a la banda
La banda no tardó en despejar la incógnita: Davey Rimmer es el nuevo bajista oficial de Judas Priest. No es un desconocido para la familia: además de tocar en Uriah Heep desde 2013, comparte escenario con el guitarrista Richie Faulkner en Elegant Weapons. En su mensaje, la banda lo dejó claro: “Es con el corazón encogido que enviamos este mensaje personal de nuestro Ian… ha sido la columna vertebral de JUDAS PRIEST durante tanto tiempo y todos lo extrañaremos enormemente… Le deseamos lo mejor en su retiro y le damos la bienvenida a Davey a la familia PRIEST”.
Hill lo eligió a dedo y lo defendió por adelantado: sabe que Rimmer recibirá críticas durante el primer año, como le pasó a Richie Faulkner cuando reemplazó a K.K. Downing y a Andy Sneap cuando tomó el lugar de Glenn Tipton. “Es un tipo maravilloso, de verdad. Y un gran bajista, así que no hay razón para que no le vaya bien. Le deseo la mejor de las suertes”, dijo en la entrevista con Metal Pilgrim. Se espera que Rimmer asuma el puesto cuando la banda retome las giras en 2027.
Así sonó su última noche: Judas Priest en el Vorst Nationaal de Bruselas, el 18 de septiembre de 2026, con “You’ve Got Another Thing Coming”.
Un legado de acero: el único en los 19 discos
Pongamos las cosas en perspectiva: Ian Hill entró a Judas Priest en 1970, antes que el cantante Rob Halford y que el guitarrista Glenn Tipton. Es el único miembro que tocó en los 19 álbumes de estudio de la banda, desde Rocka Rolla (1974) hasta Invincible Shield (2024), y su bajo también estará en el disco que viene. Sin aspavientos, sin solos eternos, sin peleas de egos: su trabajo fue el cimiento sobre el que se construyó el heavy metal de Birmingham. Cada “Breaking the Law”, cada “Painkiller”, cada himno que hizo temblar estadios durante medio siglo lleva su pulso en la base.
“No seré un extraño”: la puerta queda abierta
El retiro es de los escenarios, no de la familia. Hill dejó la puerta abierta a apariciones especiales: “No voy a ser un extraño. Les dije a los muchachos que estoy abierto a ese tipo de cosas. Si me necesitan para una ocasión especial, con gusto subiré y haré lo que pueda… tocar un bis o dos en uno de los shows emblemáticos, como hizo Glenn“.
También habló del costo personal de una vida en la carretera: reconoció que descuidó su vida familiar y que eso le costó dos matrimonios. Ahora quiere pasar tiempo con su gente. Y se despidió como solo un caballero del metal sabe hacerlo: “Solo me queda decir que los amo a todos, y gracias por la vida que me dejaron vivir”.
Gracias, Ian. El bajo del heavy metal siempre tendrá tu nombre grabado.
WOX TV, woxtv.net



