Escuchar la noticia
Ian Hill no se va de Judas Priest. Se baja de la ruta, que no es lo mismo. El bajista fundador, que anunció su retiro de los escenarios el 9 de octubre, confirmó en una entrevista con Metal Pilgrim que seguirá ligado a la banda: ya grabó el bajo del disco nuevo, irá a los shows como espectador y está abierto a subir a tocar algún bis en los shows emblemáticos, como hizo Glenn Tipton antes que él.
“No voy a ser un extraño. De vez en cuando voy a aparecer y me voy a parar en la mesa de sonido y realmente voy a escuchar cómo suena”, dijo Hill. Y sobre la posibilidad de volver a subir al escenario, fue todavía más claro: “Les dije a los muchachos que estoy totalmente abierto a eso. Si me necesitan para una ocasión especial, más que feliz de subir y hacer lo que pueda. Voy a subir y voy a hacer lo que hizo Glenn. Tocar un bis o dos en alguno de los shows emblemáticos. Eso si los muchachos quieren que lo haga. Y si Davey está contento con que lo haga”.
El disco nuevo: Hill ya dejó su bajo grabado
El dato más importante de la entrevista es que el próximo disco de Judas Priest va a tener el bajo de Ian Hill. “Logré grabar el bajo del disco nuevo que sale el año que viene”, contó. “Queda un poco más de trabajo. Pero si sostengo el bajo en la posición correcta, voy a poder completarlo. Así que, al menos, voy a estar en el disco, si nada más”.
El álbum, sucesor de “Invincible Shield” (2024), se espera para marzo o abril de 2027, según los tiempos de la discográfica. Hill lo describió como “un poco más tradicional” y “mucho más directo” que el anterior, lo que sugiere un regreso a la esencia más clásica de la banda. Será el vigésimo disco de estudio de Judas Priest, y el primero sin Hill como bajista de gira, pero con su bajo en las canciones.

El momento de Bruselas: el tendón, la artritis y la decisión
Hill venía peleando con su cuerpo desde hace varias giras. La artritis le avanzó en el hombro izquierdo y la mano derecha, se instaló en el hombro derecho y está presente en ambas rodillas. Pastillas para el dolor, geles y, últimamente, inyecciones de cortisona en el hombro y la mano. “Los últimos dos tours fueron un poco de lucha”, reconoció. “Tengo un bulto enorme en el pulgar, que es pura artritis. No se va, lamentablemente, y es una de esas cosas que empeoran con el tiempo. Casi me retiro al final del tour anterior”.
El golpe final llegó en Bruselas, el 18 de septiembre de 2026, en plena gira europea. Venían de seis shows en ocho días. Justo antes de los bises, sintió “un chasquido y un dolor agudo y quemante” en el hombro izquierdo: se le había roto un tendón. Para terminar el show tuvo que apoyar el codo en el estómago y tirar el bajo hacia atrás para poder llegar a la parte baja del mástil. Tres días después no pudo tocar en Londres: fue el primer show que se perdió en toda su carrera.
La banda ya tenía un plan de contingencia. Davey Rimmer, bajista de Uriah Heep y de Elegant Weapons —la banda de Richie Faulkner—, venía aprendiendo el repertorio por si Hill tenía que bajarse. Debutó en Londres con poquísimo aviso y lo hizo tan bien que quedó como reemplazo permanente. Rimmer seguirá tocando también con Uriah Heep.
“No tuve opción, realmente”, dijo Hill sobre la decisión. “No podía poner en riesgo al resto de los muchachos y salir a otra gira, y que pasara todo de nuevo en medio de la gira”. También pensó en los fans: el riesgo de que un show se cancelara a mitad de una gira era lo que más le pesaba.
El modelo Tipton: el camino ya está marcado
Lo que Hill propone no es nuevo en Judas Priest: es el mismo camino que recorrió Glenn Tipton. El guitarrista se retiró de las giras en 2018, cuando reveló que tenía Parkinson, y desde entonces siguió aportando en el estudio y subiendo al escenario en ocasiones especiales, mientras Andy Sneap cubre su lugar en la ruta. Hill quiere hacer exactamente eso: seguir conectado creativamente, sin la exigencia física de una gira completa.
La diferencia es que Hill lo dice con una generosidad poco común: no quiere empujar a Rimmer fuera de su lugar. “No es que vaya a empujar a Davey otra vez”, aclaró entre risas. “Él puede reclamar su lugar y decir: ‘Esto ahora es mío’”. El mensaje es claro: Hill se ofrece como invitado, no como sombra. El lugar en el escenario es de Rimmer; Hill solo quiere estar cerca cuando la ocasión lo merezca.
57 años: el último miembro original
Ian Hill fundó Judas Priest en Birmingham en 1970, junto a K.K. Downing y Al Atkins. Desde entonces estuvo en todos y cada uno de los discos de la banda: junto a Glenn Tipton, es uno de los únicos dos músicos que tocaron en los 19 álbumes de estudio del grupo, y el músico con más permanencia en su historia. En 2022, la banda entró al Salón de la Fama del Rock and Roll.
Su bajo fue la base silenciosa sobre la que se construyó el heavy metal: firme, sin vueltas, siempre al servicio de la canción. Mientras los guitarristas y los cantantes se llevaban los focos, Hill sostuvo el pulso de clásicos como “Breaking the Law”, “Living After Midnight”, “Painkiller” y “Electric Eye” durante más de cinco décadas de giras.
La noticia de su retiro sacudió al mundo del metal. K.K. Downing, su compañero fundador, le deseó “lo mejor y todo lo bueno para el futuro”, y los fans inundaron las redes con mensajes de agradecimiento. Ahora, con esta entrevista, Hill deja en claro que la despedida no es un adiós: es un cambio de lugar. Del escenario a la mesa de sonido. De la gira completa a los bises de las noches grandes. Del bajo en vivo al bajo en el disco.

Lo que viene
Judas Priest sigue en marcha: el disco nuevo llega en 2027, Rimmer ya está instalado en el bajo y la banda tiene por delante una agenda que incluye más giras y, seguramente, esos shows emblemáticos donde Hill podría reaparecer. Nadie sabe cuándo será la primera de esas noches. Pero cuando pase —cuando el bajista fundador vuelva a subir, aunque sea para un bis—, va a ser uno de esos momentos que el metal recuerda para siempre.
Porque hay algo que la artritis no le quitó a Ian Hill: su lugar en la historia de Judas Priest. Y ahora tampoco le quita su lugar en la banda. Solo cambió de silla. Y desde la mesa de sonido, por primera vez en 57 años, va a poder escuchar cómo suena Judas Priest desde afuera. “Probablemente me va a volar la cabeza”, dijo. Después de tanto tiempo sosteniendo el pulso desde adentro, se lo merece.
WOX TV, woxtv.net



