🎧 Escuchar la noticia
K.K. Downing lo dijo sin rodeos en Trunk Nation, el programa de Eddie Trunk: tras el retiro de Ian Hill de los escenarios, siente todavía más responsabilidad de mantener viva la música de Judas Priest. Y lo hace donde mejor sabe hacerlo: sobre un escenario, con KK’s Priest.
La pregunta de Trunk fue directa: ahora que Hill se bajó de la ruta, ¿siente el guitarrista fundador una responsabilidad aún mayor de llevar esa música al público? Downing no dudó ni un segundo.
“Creo que la respuesta es que sí, realmente”, contestó. “Empecé esta banda hace tanto tiempo, y se convirtió en mi sueño, en mi pasión y en mi vida. Y siempre quise que siguiera adelante, si era posible”.
“Esto empezó siendo mi sueño”
No es una frase dicha al pasar. Downing fundó Judas Priest en Birmingham a fines de los años 60 junto a Ian Hill y el cantante Alan Atkins, y estuvo en cada disco clásico de la banda, desde Rocka Rolla (1974) hasta Nostradamus (2008): cuarenta años de riffs que definieron el heavy metal. Cuando habla de la banda como su sueño y su vida, habla de algo que construyó con sus propias manos.
Por eso el retiro de Hill le cayó con un peso especial. Hill no era un compañero más: era el otro fundador que quedaba en la banda, el bajista que sostuvo el pulso de Judas Priest durante 56 años ininterrumpidos. Que el último de los originales se baje del escenario marca, para Downing, un punto de inflexión: si la música de Priest tiene que seguir sonando en vivo con la furia de siempre, alguien tiene que cargarla sobre los hombros. Y él se ofrece.

“Para mí, nada cambió”
Lo más llamativo de la entrevista es lo realizado que se escucha a Downing con su presente. Lejos de sonar como un músico nostálgico mirando hacia atrás, describió su vida actual con KK’s Priest como un lugar de plenitud total.
“Cada vez que salgo ahí, como esta noche con KK’s Priest, toco con los muchachos, toco estas canciones… para mí, nada cambió realmente”, dijo. “Son grandes músicos, se ven increíbles, tocan increíble y tocan estas grandes canciones. Así que creo que estoy en un lugar realmente, realmente feliz”.
No es pose. KK’s Priest, la banda que armó en 2019 junto al cantante Tim “Ripper” Owens y el baterista Les Binks, ya tiene dos discos en la calle —Sermons of the Sinner (2021) y The Sinner Rides Again (2023)— y un repertorio que mezcla material propio con los clásicos de Judas Priest que el público quiere escuchar. En cada show, Downing toca los riffs que él mismo escribió hace décadas, con una banda que los ejecuta con respeto y potencia.
El contexto: el adiós de Ian Hill a la ruta
El 9 de octubre, Judas Priest anunció el retiro de Ian Hill de los escenarios: 75 años, 56 de ellos en la banda, y una artritis avanzada que le impide garantizar que pueda completar un concierto entero. “Odio decirlo, pero ese momento ha llegado”, dijo entonces el bajista.
Pero Hill no se va del todo: ya grabó el bajo del disco nuevo y está abierto a subir a tocar algún bis en los shows emblemáticos, como hizo Glenn Tipton antes que él. En la ruta, el bajo lo tomó Davey Rimmer, que ya debutó con la banda.
Downing, que ya había reaccionado al retiro de Hill deseándole lo mejor, ahora da un paso más: no solo respeta la decisión de su viejo compañero, sino que asume públicamente la posta de mantener ese legado sonando en vivo.

De Priest a KK’s Priest: el camino de Downing
La historia entre Downing y Judas Priest tuvo un corte abrupto en 2011, cuando el guitarrista anunció su retiro de la banda semanas antes de la gira Epitaph, citando una ruptura en la relación de trabajo con el resto del grupo y el management. Richie Faulkner tomó su lugar y la banda siguió adelante sin él durante más de una década.
El regreso de Downing a los escenarios llegó con KK’s Priest, y con el tiempo también llegaron los gestos de reconciliación: en 2022 fue incluido junto a la banda en el Salón de la Fama del Rock and Roll, y compartió escenario con sus ex compañeros. Hoy, con Hill fuera de la ruta, Downing se presenta como el guardián en activo de ese cancionero: el fundador que sigue tocando en vivo las canciones que ayudó a crear.
Agenda pesada y una invitación abierta
Downing cerró la entrevista con una invitación directa a los fans: la banda tiene por delante una agenda muy cargada y quiere ver al público cantando con ellos.
“Tenemos una agenda muy pesada, así que voy a estar ahí afuera. Me encantaría verlos a todos de nuevo si quieren venir a escuchar, obviamente, algunos riffs y canciones clásicas de Priest y cantar con nosotros. Todos son más que bienvenidos”, dijo.
El mensaje es claro: mientras Judas Priest sigue su camino con nueva formación, K.K. Downing va a seguir haciendo lo que hizo toda su vida —subirse a un escenario y tocar esos riffs—. Para él, esa es la forma de honrar lo que empezó hace más de cincuenta años en Birmingham: que la música no se detenga.
WOX TV, woxtv.net



